Los 11 años de Magaly Medina
Alguna vez la escuche decir que todos somos esclavos de nuestras palabras, que la verdad era dura pese a quien le pese, le duela a quien le duela, pero la televisión no sufre de amnesia, en la televisión, las palabras no se las lleva el viento.
Magaly Medina, no solo tiene fama de bruja sino también boca de pitonisa, sus palabras han sido premonitorias.
Por primera vez, en 11 años, la lengua más afilada y poderosa de la pantalla, no ha celebrado un aniversario más de su entrañable y, a la vez, odiado programa.
Esta vez, no hubo flores en el set, ni brindis para la reina del raje. La fiscal de la farándula chola, aquella que cada noche era capaz de despellejar celebridades en vivo con un ‘ampay', asesinar el ritmo con sus bailes o decir chismes terribles pero ciertos, está presa por difamación en el mismo penal que una vez visitó.
Pero aquel monstruo mediático e implacable, cuya cabeza fue pedida por muchos, es también una mujer con una historia de éxito. Nos guste o no, la Medina no se construyó de la noche a la mañana.
Su verbo despiadado en "Fuego Cruzado" le valió un segmento de espectáculos en el noticiero de 1996.
Once años atrás, un primero de noviembre de 1997, la televisión peruana le abrió las puertas a una periodista aparentemente inofensiva, alguien que no pedía precisamente un primer plano a gritos. Desde entonces, la farándula no volvería a ser la misma, de hecho hay un antes y un después de Magaly Medina.
Pero aprovechemos su ausencia para abrir el baúl de la ‘Urraca', los expedientes secretos de una evolución televisiva, una metamorfosis digna de Kafka, un personaje de cuento nacido después de Halloween.
En 1997, las estrellas no le reventaban la puerta en la cara, la dejaban entrar a sus fiestas y pudimos ver juntos jugando billar a Diego Bertie con melena, Cristian Meier y Marisol Aguirre en pleno romance y Pedro Suarez Vertiz, figuras ‘cholywoodenses' lozanos y sonrientes, Analí Cabrera siempre espectacular, Laura Bozzo, antes de todos sus reencauches, Efraín Aguilar, algunas ‘bataclanas' de entonces, y Bettina Oneto irreconocible.
La gente se juergueaba a sus anchas, hasta que Magaly alimentó en el televidente el morbo por saber más, los convirtió en sus principales ‘urracos', fue así como llegó a sus manos el video del actor Paul Martin disfrutando en el Caribe en una fiesta de solteros.
Desde entonces, dejó de ser Magaly Jesús Medina Vela, para convertirse en la ‘urraca', en la más grande fisgona de lo que hacen o dejan de hacer las estrellas en la vía pública, patentó la palabra ‘ampay‘ y el dios rating la bendijo.
En 1998, con 35 años, Magaly Medina inicia su segunda temporada en canal 2, una época llena de destapes, excesos que ella misma reconoció. La tímida periodista, fue engullida poco a poco por el personaje de televisión.
En el 2001, la ‘urraca' volvió a ATV con otro cuerpo, enamorada hasta los huesos de su productor Ney Guerrero, pero con la misma lengua venenosa, lista para dividir al país, para algunos era un ser despreciable y para otros una mujer valiente sin pelos en la lengua que mostraba a los artistas tal como son.
Sin embargo, un hecho premonitorio ocurrió en el 2001, Magaly Medina entró a Santa Mónica. En esa ocasión, solo de visita para compartir con las reclusas detalles nunca antes revelados de su vida íntima.
Quien diría que esas internas que le dijeron "Magaly te queremos" y con las que aparentemente no tenía nada en común, son ahora sus compañeras en el penal, ironías de la vida.
Con el tiempo, perfeccionó la técnica del ‘ampay' y jura haber corregido desenfrenos, sin embargo, acumuló más juicios que años en la televisión y es que Magaly encontró a las víctimas perfectas: figurettis y desubicados.
Poco después, su bronca con los peloteros locales quedó declarada, ya para el 2003, era una de las figuras mejor pagadas, reina de un bunker en el 4to piso de este edificio, tiene guardaespaldas, le encanta trabajar con hombres, muere por su perro y es una leona cuando se meten con los más quiere.
Sin proponérselo, se había convertido en una figura pública con hábitos de diva del show business.
Con tantas cirugías, dejó de ser la quita hipo y la enemiga de las cámaras fotográficas, empezó a desnudar ángulos insospechados de su físico, aunque, Magaly no tiene reparos de mostrarse tal y como es.
Sus últimas temporadas han sido encarnizadas grescas por el rating, por renovar su polémica fórmula de hacer televisión, fue entonces cuando descubrió que podría ser una buena entretenedora, cantar "I love to love" su canción favorita, sin importar el ridículo.
Otra de sus frases célebres, es que a sus enemigos ella los escoge, no se pelea con conductoras chauchillas, ni programitas de un dígito.
Magaly Medina, solía tirar la casa por la ventana en cada aniversario, rodearse de flores cual Eva en el edén.
Este mes cumplía 11 años, pero a la reina de los carruseles le dieron demasiadas vueltas y acabó sentenciada a cinco meses de prisión por difamar a alguien tanto o más poderoso que ella.
En este lío mediático, Paolo Guerrero es el justiciero de la farándula vejada, ella ha mostrado en cambio su lado más vulnerable, lo que verdaderamente le importa en la vida.
Presa entre cuatro paredes aún hace noticia, que si come, que si llora, que si sufre o se lamenta. Magaly Medina parece que morirá en su ley, presa de sus palabras, y a merced de su conciencia, porque ya se lo confesó a sí misma, su conciencia está guardada en cajón.
Reportaje: Fernando Díaz
fuente: Dia d

Resultados del rating del sabado 8 de noviembre
Quien hablo sobre el re-estreno de "TVO - HOY" es Carlos Vilchez quien felicita que los artistas tengan mas trabajo. "Me parece muy bien que les estén dando trabajo a artistas nacionales y me da gusto que mis compañeros tengan más oportunidades cada día. Esto nos va a servir para que la competencia sea más fuerte y nos esforcemos cada día más"
Artista Humanitaria: Shakira


